Enviar un presupuesto y no volver a hablar del tema es una de las formas más habituales de perder ventas. No por mala intención: simplemente se acumulan tareas y ese cliente se queda en el olvido. Este es el sistema para que no pase.
Paso 1: Registra cada contacto en un único sitio
Da igual si es una hoja, un cuaderno o un CRM: todo cliente potencial debe estar en un solo lugar, con su nombre, cómo te contactó y qué necesita. Si está repartido entre WhatsApp, correo y notas sueltas, es cuestión de tiempo que se pierda alguno.
Paso 2: Define en qué fase está cada uno
Nuevo, contactado, presupuesto enviado, pendiente de respuesta, cerrado. Con solo cinco fases claras, sabes de un vistazo a quién tienes que escribir hoy y a quién no.
Paso 3: Fija siempre la fecha del siguiente contacto
Este es el paso que casi todo el mundo se salta. Cada vez que hablas con alguien, apunta cuándo volverás a hacerlo (en 3 días, en una semana). Sin fecha, el seguimiento depende de que te acuerdes, y no siempre te vas a acordar.
Paso 4: Revisa la lista cada mañana
Cinco minutos al empezar el día: qué seguimientos tocan hoy. Es un hábito pequeño que marca la diferencia entre cerrar una venta o dejarla enfriarse.
Dónde encaja un CRM
Los pasos 1 a 4 se pueden hacer a mano, y para empezar sirve. Un CRM los hace solos: te avisa de quién toca contactar cada día, guarda el historial completo y no se descuadra cuando trabaja más de una persona. Si quieres ver cuándo compensa el salto, lo explicamos en CRM a medida vs. Excel.
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